Los 7 errores al comprar zapatillas de running que más vemos en tienda (y cómo evitarlos)
Elegir unas zapatillas de running parece una decisión sencilla. Entras en una tienda, pruebas varios modelos, das unos pasos y te llevas las que más te convencen. Sin embargo, después de muchos años asesorando corredores en Be Urban Running, hemos comprobado que una gran parte de las molestias y problemas que aparecen durante los entrenamientos tienen su origen en una mala elección del calzado.
Cada semana atendemos corredores que llegan con ampollas, uñas negras, dolores que antes no tenían o simplemente con la sensación de que sus zapatillas no terminan de funcionar como esperaban. Y lo curioso es que, en la mayoría de los casos, el problema no está en el entrenamiento ni en el corredor. Está en alguno de los errores al comprar zapatillas de running que vamos a ver a continuación.
La buena noticia es que casi todos son fáciles de evitar.
1. Comprar la zapatilla que utiliza otra persona
Si tuviéramos que señalar el error más habitual, probablemente sería este.
Es muy común que alguien entre en la tienda preguntando por el modelo que utiliza un amigo, el compañero del club o el influencer que sigue en redes sociales. Y es totalmente lógico. Si a ellos les funciona tan bien, parece razonable pensar que también funcionará para nosotros.
El problema es que no existen dos corredores exactamente iguales.
El peso corporal, la técnica de carrera, los ritmos habituales, la experiencia o incluso el historial de lesiones influyen muchísimo más de lo que parece. Por eso una zapatilla fantástica para una persona puede convertirse en una mala elección para otra.
Lo vemos constantemente. Corredores que llegan convencidos de que necesitan un modelo concreto y descubren que existe una opción mucho más adecuada para sus necesidades.
2. Pensar que más amortiguación siempre es mejor
Durante los últimos años hemos visto cómo las zapatillas de running aumentaban su altura, incorporaban nuevas espumas y ofrecían sensaciones cada vez más suaves.
Eso ha provocado que muchos corredores asocien automáticamente más amortiguación con más comodidad.
La realidad es que no siempre funciona así.
Hay corredores que disfrutan muchísimo con modelos muy amortiguados, mientras que otros se sienten más cómodos con zapatillas algo más firmes y estables. Una espuma extremadamente blanda puede resultar agradable durante los primeros kilómetros, pero no necesariamente será la mejor opción para todos los perfiles.
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Lo que suele pensar el corredor |
Lo que ocurre realmente |
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Más amortiguación = mejor zapatilla |
Exceso de amortiguación puede dar lugar a zapatillas demasiado blandas que no se adapte al entorno. |
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Más espuma = más comodidad |
Una mediasuela excesiva puede generar inestabilidad y exceso de peso. |
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Más altura= más protección |
A veces puede restar estabilidad |
La clave está en encontrar el equilibrio adecuado según tu forma de correr. La mejor zapatilla no es la que tiene más amortiguación. Es la que mejor se adapta a ti.
3. Comprar una zapatilla con placa de carbono para utilizarla todos los días
Las zapatillas con placa de carbono han revolucionado el running moderno. Han ayudado a romper récords y han cambiado la forma de competir de muchos corredores.
Pero también han generado una idea equivocada: pensar que son la mejor opción para cualquier entrenamiento.
Cada vez vemos más personas que buscan una zapatilla con carbono para hacer absolutamente todo. Desde rodajes suaves hasta caminatas o entrenamientos regenerativos. Sin embargo, estos modelos fueron diseñados para rendir especialmente bien cuando corremos rápido o buscamos el máximo rendimiento.
Según nuestro experto Jesús Sepulcre:
“Lo vemos casi todos los días. Hay corredores que llegan preguntando por la zapatilla del último récord del mundo pensando que eso les ayudará automáticamente a correr más rápido. Pero la realidad es que la mayoría de corredores disfrutarán mucho más de sus entrenamientos diarios con una buena zapatilla de entrenamiento.”
Por eso, si corres de forma habitual, lo más recomendable suele ser combinar una zapatilla de entrenamiento diario con otra más rápida para los días de calidad o competición.
Además de mejorar las sensaciones, esta estrategia ayuda a prolongar la vida útil de ambos pares.

4. Elegir una talla demasiado justa
Este es otro de los errores al comprar zapatillas de running que seguimos viendo con mucha frecuencia.
Muchas personas buscan una zapatilla que quede completamente ajustada al pie, como si estuvieran comprando un zapato de vestir. El problema es que cuando corremos, el pie cambia.
Con el paso de los kilómetros aumenta la temperatura, aparece cierta inflamación y el pie necesita espacio para expandirse de forma natural. Cuando la zapatilla queda demasiado justa suelen aparecer problemas bastante conocidos por muchos corredores.
Una talla insuficiente puede provocar:
- Ampollas
- Rozaduras
- Uñas negras
- Molestias especialmente incómodas en las bajadas
Por eso siempre recomendamos fijarse en la medida en centímetros que aparece en la etiqueta y no únicamente en la talla europea.
Nuestro consejo: deja aproximadamente entre medio centímetro y un centímetro libre entre el dedo más largo y la puntera.
5. No pensar realmente para qué vas a utilizar la zapatilla
A veces nos centramos tanto en el modelo que olvidamos hacernos una pregunta fundamental.
¿Para qué necesito esta zapatilla?
No es lo mismo preparar una maratón que salir a correr dos veces por semana. Tampoco es igual entrenar siempre en asfalto que combinar caminos de tierra o buscar una zapatilla para hacer series rápidas.
Antes de elegir conviene hacerse algunas preguntas sencillas:
- ¿Cuántos kilómetros corro cada semana?
- ¿Qué superficie utilizo habitualmente?
- ¿Busco comodidad, rendimiento o ambas cosas?
- ¿Estoy preparando algún objetivo concreto?
Las respuestas suelen acercarnos muchísimo a la zapatilla correcta.
Una de las ventajas de recibir asesoramiento especializado es precisamente esa: encontrar un modelo que encaje con el uso real que vas a darle.
6. Estirar demasiado la vida útil de las zapatillas
Este es probablemente uno de los errores más infravalorados. Muchas veces un corredor mira la suela de sus zapatillas, ve que todavía conserva dibujo y asume que sigue en perfecto estado. Sin embargo, el desgaste más importante suele producirse en la mediasuela.
Con los kilómetros, las espumas van perdiendo progresivamente capacidad de absorción, estabilidad y respuesta. Aunque visualmente la zapatilla parezca estar bien, las sensaciones ya no son las mismas.
Como referencia general, estas suelen ser las cifras más habituales:
| Tipo de zapatilla | Vida útil aproximada |
| Entrenamiento diario | 600 - 800 km |
| Mixtas | 500 - 700 km |
| Competición | 400 - 600 km |
Evidentemente, estas cifras pueden variar según el peso del corredor, la superficie utilizada o la intensidad de uso. No esperes a que la zapatilla esté completamente destruida para cambiarla. Muchas veces el cuerpo detecta antes el desgaste que nuestros ojos.
7. Priorizar la estética por encima de la funcionalidad
Vamos a ser sinceros. A todos nos gusta una zapatilla bonita.Nos ocurre a nosotros y les ocurre a la mayoría de corredores que visitan nuestras tiendas.
El problema aparece cuando el diseño se convierte en el principal criterio de compra.
Porque una zapatilla espectacular visualmente puede no ser la mejor opción para tu peso, tu técnica o tus objetivos. Y al contrario, una zapatilla que inicialmente no te llama tanto la atención puede convertirse en la mejor compra que hagas en años.
Después de miles de asesoramientos, hemos llegado a una conclusión bastante sencilla. La mayoría de corredores no compran una mala zapatilla. Compran una zapatilla excelente para otra persona. Y ahí está el verdadero problema.
Cada corredor tiene una forma diferente de correr, unos objetivos concretos y unas necesidades particulares. Por eso la zapatilla más popular del mercado puede no ser la mejor para ti.
La clave no está en encontrar la zapatilla que utiliza todo el mundo. La clave está en encontrar la que mejor se adapta a tu forma de correr.
Cómo evitar todos estos errores
La respuesta es mucho más sencilla de lo que parece: buscar asesoramiento especializado.
No porque alguien vaya a decidir por ti, sino porque una conversación de cinco minutos puede evitar meses de molestias, dudas o compras equivocadas.
En Be Urban Running ayudamos cada día a corredores de todos los niveles a encontrar el modelo que mejor se adapta a sus necesidades reales. Y muchas veces descubrimos que la zapatilla ideal no era la que tenían en mente cuando entraron por la puerta.
Preguntas frecuentes sobre los errores al comprar zapatillas de running
- ¿Cuál es el error más frecuente al comprar zapatillas de running? Comprar el mismo modelo que utiliza otra persona sin valorar las características propias del corredor.
- ¿Las zapatillas más caras son siempre las mejores? No. La mejor zapatilla es la que se adapta a tus necesidades, independientemente de su precio.
- ¿Cómo sé qué talla necesito para correr? Lo más recomendable es fijarse en la medida en centímetros y dejar un pequeño margen libre en la parte delantera de la zapatilla.
- ¿Cada cuántos kilómetros debería cambiar mis zapatillas? Como referencia general, entre 600 y 800 kilómetros para zapatillas de entrenamiento y entre 400 y 600 kilómetros para modelos de competición.
- ¿Es recomendable utilizar siempre el mismo par? Si corres varios días por semana, alternar dos pares suele ayudar a prolongar la vida útil del calzado y ofrecer sensaciones diferentes durante la semana.

¿Tienes dudas sobre cuál es tu zapatilla ideal?
Si no sabes qué modelo encaja mejor contigo, puedes visitarnos en cualquiera de nuestras tiendas de Elche, Valencia, Murcia, Alcoy, Villena, Cartagena, Yecla o Torrevieja. Nuestro equipo de especialistas te ayudará a encontrar una zapatilla adaptada a tu forma de correr, tu experiencia y tus objetivos.
Porque elegir bien unas zapatillas no solo mejora el rendimiento. Muchas veces marca la diferencia entre disfrutar cada entrenamiento o convertir cada salida en una lucha contra las molestias.