Mi pasión: ¿Vivo para correr o corro para vivir?

Fecha: 03/04/2019 10:30:32
Categorías: Entrenamiento

Un runner comienza a vivir cuando se ata los cordones de sus zapatillas.

La pasión de mi vida empieza haciendo tres cosas

Un runner comienza a vivir cuando se ata los cordones de sus zapatillas. Alza la mirada hacia el principio del recorrido diario con sus kilómetros restantes. Y aprieta su cronómetro como una señal de alarma interna para que su corazón empiece a bombear más latidos. A partir de esos tres primeros y grandes pasos es cuando reconocemos que vamos a entrar en una dimensión de deportista especial, una especie única.

Con unos sentimientos tan inquietos y motivantes que nos hace seguir un camino de la vida en el que practicando el running sabemos que vamos a seguir creciendo como almas imparables. Que ansían llegar a una infinitud de momentos mágicos tanto durante como después de cada entrenamiento o carrera.

Hay muchas motivaciones

Esta nueva distinción deportiva puede intentar adelantar a nuestra sombra, correr en pareja, trotar en grupo, disfrutar de la soledad del corredor de fondo, o fusionarse con la música en los salidas más largas. Y también tendremos como momento muy agradable la ducha tras la paliza kilométrica diaria e interiorizar.

Y expandiremos nuestras satisfacciones de saber que otra vez se han vuelto a cumplir los objetivos propuestos por pequeños, grandes, difíciles o casi imposibles que sean…

Puedes pensar, puedes soñar

Son muchos y variados los momentos de inspiración, satisfacción y superación que nos proporciona alargar la zancada. Incluso llegamos a imaginar que se cumplen nuestros sueños o inventamos nuestras propias historias y cuentos mientras recorremos con nuestras piernas calles y trozos de carreteras.

En cada paso vamos pasando las hojas del libro que estamos escribiendo con nuestro sudor y esfuerzo y en el que nuestros pensamientos van tomando forma hasta convertirse en los retos que cada runner se plantea.

Hay muchos retos por conseguir

Creamos historias personales tan vivas y bonitas como: colocarse un dorsal por primera vez y cruzar la línea de meta. Ser capaz de correr sin parar hasta que el cuerpo aguante. Preparar un maratón. Disfrutar de la brisa y correr por la playa sintiéndonos invencibles. Coronar el pico más alto de la montaña del pueblo o salir a correr sin reloj sin pausa pero sin prisa... Todos estos matices y detalles podrían encajar perfectamente en la vida del running.

Una fuente de crecimiento personal, inagotable y recargable con el ritmo constante de pasión que dirigimos hacia un continuo circuito de kilómetros. Ese recorrido está marcado con los objetivos que nos llaman a diario para arrancar nuestro cuerpo. A primera hora de la mañana o tras una intensa jornada laboral y en la que bajando o subiendo las escaleras de casa ya estamos visualizándonos.

Sintiendo cómo el corazón se acelera, intuyendo que en un rato le vamos a pedir aceleración a nuestras piernas y ellas van a responder. Ese binomio de orden mental y respuesta física se ha convertido en el motor que hace que queramos ser más "runners", tanto en cantidad como en calidad. y que nos sintamos más identificados con las personas que aunque no conocemos, les saludamos con sólo un cruce de miradas. Y que puede llegar a significar un acto de pertenencia al grupo

"yo también corro, disfruto, soy como tú, me siento vivo, me siento runner"

Ésta podría ser una descripción e identificación de todo lo que significa y conlleva para nosotros ser "runner". Ese nuevo sello distintivo de atletas que no paran de invadir parques, calles, carreteras, bosques, playas, montañas para investigar con su instinto devorador de kilómetros nuevas aventuras solos o en compañía.

Comparten una misma filosofía que les hace hablar el mismo idioma que va más allá de distancias y tiempos. Y está totalmente orientado hacia el sufrimiento placentero que ya ha recorrido las fronteras de un movimiento social pasajero para convertirse en una necesidad.

Una forma de interpretar y avanzar en cada instante soñando, creyendo en nosotros para seguir sonriendo y ser más felices corriendo. Los runners tenemos muy claro que sabemos hacer sentir que nuestro cuerpo se ha despertado, desplazado, movido y ganado durante toda esta vida que corremos.

Porque cuando un runner nace es para siempre. 

Y lo único que sabe es que va a empezar a escribir, diseñar y vivir imágenes, relatos y sentimientos únicos para la larga carrera continua vital que nos espera...

Pedro Esteso (Entrenador de Urban Runners Club Elche)

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