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PREPARARTE PARA UNA MARATÓN: ALGO MÁS QUE UN SUEÑO E ILUSIÓN

Fecha: 31/03/2019 11:46:01
Categorías: Carreras Populares

42 KILÓMETROS DAN PARA UN SINFÍN DE EXPERIENCIAS

Dicen algunas de las personas que se han enfrentado y vencido a esta dura prueba que cuando cruzas la meta en un reto de este calibre, empiezas a ver la vida de otra manera y que incluso tu carácter empieza a cambiar. 

Te vuelves más fuerte mentalmente. No se trata solamente de cubrir esos 42 kilómetros y 195 metros.  Sino de convertirlos en una experiencia memorable donde participen nuestros cinco sentidos y también nos puedan ayudar a convertirnos en corredores únicos y especiales desde que se da el pistoletazo de salida e incluso antes. 

Desde ese momento en que uno se dice a sí mismo…

¡QUIERO CORRER UNA MARATÓN!

La “fiebre” maratoniana tiene uno de sus focos principales a nivel mundial en el otoño con el archiconocido y voluptuoso Maratón de Nueva York. 

Ese escenario tan deseado y que a cualquier amante de nuestro deporte le gustaría conquistar. Y que, edición tras edición, tiene ese deseo de conocer en primera persona qué se siente durante esa salida sobre el puente de Brooklyn.  Y cómo sigue luego en su recorrido por las principales calles, avenidas y barrios de la ciudad que nunca duerme y que durante ese primer domingo de Noviembre se convierte en la capital y esfera principal del running mundial.

Bien es verdad que cada vez el foco de querer participar en una prueba de maratón internacional se ha expandido no sólo a la prueba de la gran manzana. 

Sino que dado el alto grado de crecimiento exponencial de nuestra actividad deportiva, tanto en cantidad de participantes como en eventos y en su alta calidad de organización.

Ya no hay capital nacional, europea o mundial que no tenga entre sus puntos más fuertes como elemento de organización deportiva una prueba de maratón. Uno de los más claros ejemplos y más cercanos que tenemos en nuestra zona es el Maratón de Valencia.  Que junto a la visión, inversión y aceptación de la ciudad está ganándose a pulso muy merecido convertirse en la capital europea del running.  

Por tantas y buenas razones que argumentan su conexión con el corredor y lo que todo deportista busca a la hora de adentrarse en el apasionante mundo de la preparación y finalización de una prueba de maratón.

Y ahora es cuando viene la gran y eterna pregunta….

¿CUÁNDO HAY QUE DAR EL SALTO PARA PREPARARSE PARA UNA PRUEBA DE MARATÓN?

Soy de los que piensa que es el maratón quien debe llamarnos y nosotros solos debemos saber y entrever cuándo nos ha llegado en forma de alguna señal ese momento.

No es una cuestión de una decisión impulsiva.  Sino que debe ser algo meditado y consensuado, como mínimo con nuestra almohada, además de buscar una preparación de manos de entrenadores profesionales.

Quiero y pretendo expresar que hemos de valorar y escucharnos tranquilamente una vez que, probablemente, nos hayamos imaginado cruzando la línea de meta emulando a muchos de nuestros amigos, familiares, conocidos, ídolos deportivos, imágenes en revistas o medios de comunicación. 

O tal vez cuando en algún círculo cercano cuando hemos escuchado a otros corredores narrando sus episodios para superar esta carrera que te pone a prueba y que nos ha hecho emocionarnos.

A partir de esa llamada a nuestro timbre de las inquietudes personales e ilusiones de crecimiento como persona y totalmente conscientes y en plena facultad de condiciones físicas. 

Nada de lesiones ni problemas físicos, por ello es fundamental haberse realizado un completo chequeo y reconocimiento médico completo.  

Y entonces es cuando empezaremos a saber o nos explicarán todo lo que una preparación puede llegar a implicar.

Piensa antes de lanzarte

Es ahí cuando debe hacerse la siguiente consulta interna y pausada (siempre en corredores con cierta experiencia y tiempo de dominio en las distancias inferiores como las de pruebas de media maratón) y llegar al planteamiento claro y directo de:

¿Tendré la suficiente adaptación horaria y planificación personal, familiar y laboral como para comprometerme conmigo mismo y mi entorno  para tener 3 y 4 ó 5 días a la semana durante 4 meses para realizar una preparación deportiva y psicológica correctas?

Si se tiene clara la respuesta y queremos seguir avanzando en el sueño de convertirnos en Filípides, ya hemos dado un buen primer paso y zancada. 

Además de tener en cuenta que una óptima preparación quizás no nos garantice el éxito y cruzar la línea de meta maratoniana.

Pero sí que tendremos lo más importante a antes de enfrentarnos a la batalla kilométrica, que será la seguridad, confianza y optimismo necesarios en la línea de salida para decirnos a nosotros mismos sin ningún tipo de remordimientos ni miedos….

¡MARATÓN ALLÁ VOY A POR TI!

Y como bien dice y defiende siempre uno de los iconos maratonianos a nivel mundial, Martín Fiz; “si entrenas bien para un maratón puede que salga o no, pero si no entrenas, no sale seguro”.

Y esto es lo que le da la grandeza a este tipo de pruebas, no es exclusivamente esa entrada a meta, donde cada corredor lo vive a su manera más personal… 

Es algo más que un único momento de parar el cronómetro, es una sucesión de meses de preparación, una lucha casi diaria con la incertidumbre de algunos momentos donde se mezcla la rutina kilométrica, el dolor de piernas, el cansancio físico global, las ganas y ansiedad por querer que llegue el día del maratón. 

El levantarse desde hace cuatro meses pensando en modo maratón, cuadrar horarios con la familia, quedar con los compañeros, planificar sesiones, adaptar comidas y trabajar la mente…

Una mezcla de factores y situaciones que casi sin darnos cuenta nos está generando endorfinas y creando en nuestro cuerpo cambios tanto físicos como psíquicos y emocionales con una lucha diaria por cumplir cada sesión y darnos cuenta como con el paso de los kilómetros que a la vez que se desgastan las zapatillas vamos ganado en autoestima, felicidad y pasión.

Es un compromiso

El corredor pone a prueba algo más que su capacidad física y su constancia, aprende a crear y gestionar sus emociones y a formar un universo paralelo con sus compañeros de fatigas. 

Se comprometen a un pacto de servicio y ayuda mutua donde unos tiran de otros, se aconsejan y apoyan para poder demostrar que el maratón también es un deporte de equipo.

Y es cuando interviene ese sentimiento de pertenencia no sólo a un objetivo único, sino a agrandar esa mirada y ver más allá de la entrada a la propia meta, es cuando uno se da cuenta de que está compartiendo algo más que entrenamientos.  Está otorgando parte de su vida a un proyecto importante a personas con las que se siente identificado y van en la misma dirección. 

Como si fuese una metáfora y paralelismo con la línea azul con la que se marca el recorrido de los grandes maratones y todo ello une y mucho. 

Refuerza las relaciones personales, nos endurece el carácter, nos hace creernos muy capaces ganado en confianza tras cada semana de carga. 

Nos volvemos más soñadores tras cada entrenamiento exigente superado, tras mirarnos frente al espejo y ver a esa persona a la que nos imaginamos levantando los brazos en meta junto a esa también lucha colectiva que es y será una gran victoria porque quedará también siempre para el recuerdo.

Esto es MARATÓN

Tanto para esas personas que se aventuran de manera individual como para esos grupos de entrenamiento que le dan ese significado de reto.

Y convierte el desafío en una carrera diaria donde los entrenamientos se acumulan y la alegría al ver que el cuerpo evoluciona y lo que ayer parecía imposible hoy ya está hecho y mañana estará también finalizado.

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