Mis inicios en el running

De querer ser como Raúl González Blanco a querer correr como Chema Martínez

Por Alberto Navarro, Community Manager de BeUrbanRunning

De niño queremos jugar al fútbol, baloncesto o tenis, mientras que, con el paso del tiempo, cuando vemos que no vamos a ser un Cristiano Ronaldo, Messi, Nadal o Pau Gasol. Nos pasamos a deporte más individuales (running, ciclismo…), donde ya no competimos contra otros, sino contra nosotros mismo.

Futbolista, Tenista y al final Runner

En mi caso empecé a jugar al fútbol desde niño, también practicaba tenis, pero en plan hobby. Hasta los 18 años estuve jugando a fútbol como federado. Con la fe de llegar alguna vez a ser como Raúl González (el famoso jugador por esa época del Real Madrid).

Pero llegó el momento de ir a la universidad y fue ahí cuando pase de competir en nivel Regional a “competir” (por nombrarlo de alguna manera) a nivel local.

futbolista

Empecé a trabajar, ya no estaba tan cerca de mi pueblo, y encima el toque y la poca calidad que tenía se habían ido.

Era el momento de buscar un deporte en el que no tuviera que competir contra otros y que lo pudiera realizar cualquiera. Tenía dos posibilidades comprarme unas buenas zapatillas para correr o comprarme una buena bici y hacer ciclismo.

Los inicios nunca son fáciles

Mi piso en Madrid era bastante pequeño y el precio de las bicicletas para un joven que acababa de empezar a trabajar era bastante alto. Así que estaba claro, iba a empezar a correr. Y eso que había odiado toda mi vida correr, era de los que decía que correr era de cobardes. Pues mira, ahí estaba con mis nuevas Pegasus 34 preparado para salir a correr.

Yo no sé si a los demás le ha pasado lo mismo, pero las primeras veces que salí a correr era un infierno. No haría más de 4 kilómetros y a un ritmo que mi madre andando va más rápido que yo, y me iba muriendo.

La verdad es que no me lo pasaba muy bien. Encima como salía a correr solo, se me hacía un poco aburrido.

Descubrí en mi gimnasio que dos días a la semana salían a correr. No llevaba ni dos semanas corriendo y decidí ir con ellos a correr un día. También se apuntó mi hermano pequeño que también era un matado como yo. Ese día salimos a correr cuatro: el monitor, otro chico y nosotros dos.

Empezamos a un ritmo que no lo había llevado yo ni jugando al fútbol, a los dos kilómetros ya nos habíamos descolgado mi hermano y yo. En lo que ellos dos hicieron 9 kilómetros nosotros haríamos unos 4, desde ese momento decidí no salir más con ellos hasta que no estuviera a su nivel.

Y un día las sensaciones cambian

En unos meses dejé de sufrir y odiar correr a disfrutar del running.

Siempre hay días que sufres un poco, porque a lo mejor ese día no estas al 100% o porque has salido solo a correr y no ibas con muchas ganas.  Aunque luego la mayoría de veces se disfruta mucho.

Son esos días que sales con los amigos hacer una tirada larga y compartes historietas con ellos, correr por lugares espectaculares, terminar y ver que has bajado tú marca personal, y por supuesto la cervecita de después.

“Me gusta correr porque no compito contra otros sino contra mí mismo.  En el momento que tuviera que correr a nivel profesional, dejaría de correr”.

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