Una historia de amor y zapatillas de running

Fecha: 16/04/2019 15:58:00
Categorías: Zapatillas para Running

El año 1996 marcó un antes y un después para mi hermano y para mí.  Ya que fue el momento del salto al mundo real absoluto de la competición y cuando nos dimos verdaderamente cuenta de que teníamos condiciones para hacernos un hueco en el mediofondo del atletismo español e íbamos a apostar al máximo para ello.  necesitábamos las mejores zapatillas de Running.

Mi hermano Juan Carlos y yo siempre hemos sido unos apasionados del material deportivo (él aún más que yo) especialmente del calzado y en Atlanta´96 vieron la luz una de las más grandes maravillas referentes a las zapatillas de clavos, las Nike Jasari, con un diseño galáctico, rompedoras de esquemas por su ligereza y colores tan atractivos que llamaron la atención de cualquier persona que no terminaba de asimilar cómo unas zapatillas podían estar partidas por dos colores fluorescentes a la vez que se desplazaban por una pista roja en tantos y tantos pies.

Mi primer recuerdo respecto a la Nike dos colores (así bautizamos a la Jasari) fue en la final olímpica de 5000 metros con Niyongabo y Bob Kennedy además de ver a El Guerrouj caerse en su fatídica última vuelta en la final de 1500 metros flotando sobre la pista con esas plumas bicolor.

[tuit]Mi primer recuerdo respecto a la Nike dos colores (así bautizamos a la Jasari)[/tuit] A raíz de estas visiones surgió un fenómeno de enamoramiento, en el que las Jasari provocaron situaciones de deseo y fijación entre nosotros durante mucho tiempo, hasta que un  domingo por la mañana a finales de Octubre recibimos en casa una llamada telefónica por parte de nuestro representante confirmándonos que Nike nos había hecho una oferta para formar parte de su club. Obviamente la emoción nos embargó por el paso tan importante que íbamos a dar en nuestra vida e inconscientemente celebramos que algún día con seguridad llegarían a nuestra casa las Jasari.

Una trayectoria ascendente

Durante 1997 mantuvimos una excelente relación a nivel de resultados en competición que iban en concordancia con la calidad de las zapatillas de clavos que llevábamos, yo con mis amadas Eldoret rosas fui bronce en el nacional absoluto, campeón de España Universitario e hice 33975 en 1500 metros y Campeón de España Promesa en 800 metros y Juan Carlos con sus queridas Shift blancas y lilas se encargó de ir a la par, como siempre, para ser bronce en el nacional absoluto, Campeón de España Universitario, 14705 en 800 metros y Campeón de España promesa en 1500 metros. Pero las Jasari se dejaban desear siguiendo su proceso de expansión y promoción a nivel internacional sin llegar todavía a nuestros pies, ya que no estaban introducidas en el mercado para todos los atletas.

Llegó el año 1998, el de la confirmación nacional y el despegue internacional, una gran temporada indoor nos dio el pase a nuestro primer campeonato internacional absoluto, el Europeo Indoor de Valencia y justo unos días antes de su celebración llegó uno de los paquetes de material Nike más ansiados por nosotros en el que se encontraban, junto a otras piezas de coleccionista como las Eldoret rojas o las Shift amarillas, nuestras soñadas  Jasari.

Y finalmente... llegaron

Por fin las podríamos tocar, ese día directamente fuimos a la pista y a estrenarlas. Todavía recuerdo perfectamente la sensación cuando mi pie derecho entró en ella para exclamar la expresión que mejor define aquella fusión: son unos guantes para mis pies. A partir de ese momento se convirtieron en mis clavos principales aunque no di de lado a mis fieles y gran competidoras Eldoret rosas. Durante toda la temporada estival de 1998 las Jasari cosecharon grandes actuaciones, eso sí sintiendo la ausencia física de mi hermano que tuvo la primera de muchas fracturas por estrés, lo que habría sido de él sin ellas, hubiera sido uno de los grandes y él lo sabe (nunca podré borrar este pensamiento...)

[tuit] Todavía recuerdo perfectamente la sensación cuando mi pie derecho entró en ella[/tuit] La última carrera en pista de las Jasari fue en un encuentro internacional sub-23 en Francia, aún recuerdo la gran pájara que pillé, donde corrí en 341 y la semana anterior había conseguido el 4º puesto en el Nacional Absoluto en una de mis mejores competiciones, con la última vuelta más rápida de mi vida a ritmos de 340(recordad esta cifra). Llegó el verano y, durante este periodo semivacacional, alternaba entrenamientos con una vida un tanto alocada.

Planifiqué la temporada 1998/1999 con el objetivo principal de un único pico de forma en la temporada de verano, por lo que la campaña indoor fue de trámite, por ello competí con una Shift blancas con suela marrón madera (las mismas que usaba mi admirado Andrés Díaz y con las que hizo su récord europeo de 1500). Estaba reservando las Jasari, a la vez que mentalizado y teniendo claro que saldrían a la pista en la época estival para vengar el sub 340, pero llegó mi primera fractura por estrés en el escafoides. Quizás suene demasiado arrogante y frívolo decirlo, pero considero que, a partir de esta lesión, nunca volvió a ser lo mismo en cuanto a sensaciones de poderío final en las competiciones, ya que hasta esos momentos tenía un cambio de ritmo seco que yo sentía que era como acelerar con otra marcha, meter la cadera y alargar la zancada al máximo.

Por esta razón de parón deportivo forzado y algunos problemas personales estuve durante un tiempo con un actitud un poco rebelde hacia la vida y algo pasiva ante el atletismo, pero gracias mi entorno me formalicé en poco tiempo y volví con las mismas ganas e ilusión aunque ya no quise saber nada de las Jasari. Puede ser que desarrollase ese miedo al fracaso que a veces tenemos, me aferré a la idea de la inseguridad de que cuando los clavos tocasen la pista no se acercarían a los tiempos que siempre he pensado que he valido,  y por ello se rompió la relación entre la Nike dos colores y mi yo competitivo.

Ahora realizo un análisis más profundo de lo anteriormente narrado y concluyo que el destino quiso o tomó la decisión de jubilar (sus razones tendrá) las Jasari sin que pudieran romper el crono por debajo de los 340, la mítica y significativa barrera que tanto orgullo otorga a los mediofondistas y dota a los mismos de un sello de calidad al alcance de los más privilegiados... Ellas nunca me lo perdonarán, lo sé y lo asumo reconociendo que fue un gran delito pero... no se puede tener todo en la vida.

[tuit]Ellas nunca me lo perdonarán, lo sé y lo asumo[/tuit] Tras esa vuelta a la vida de atleta, empezó en septiembre de 1999 la siguiente temporada tomando la decisión de que las Nike de dos colores nunca más tocarían una pista con sus clavos pero sí querían que formasen parte de mi vida competitiva. Recapacité y pensé el otro medio en el que más y mejor me sentía corriendo para llegar a la conclusión de que la solución estaría en remontarse a los inicios.

Entonces surgió la imagen del asfalto y de las carreras populares como nuestro habitat de crecimiento atlético infantil naciendo la misión de convertir las Jasari en unas zapatillas para arrasar en las millas urbanas, la prueba que mejor dominamos.

Gracias a las labores de investigación y desarrollo, basadas en la artesanía zapatera de nuestro padre como actividad extraprofesional, además de sus contactos en el mundo del calzado de la ciudad de Elche, Juan Pedro Esteso consiguió paso a paso, al más puro estilo Bill Bowerman (como diría nuestro gran amigo Fernando Gomariz, el único que conoce esta historia al completo) que la suela con clavos desapareciese para homogeneizar toda esa zona y luego añadir una especie de placa semiblanda de un material uniforme que ejercería de suela con agarre y apoyo firme y estable a la vez que amortiguador cuando las Jasari impactasen cualquier superficie urbana.

Así se crearon las Jasari Killer Miler, una especie única, exclusiva, llamativa e impactante que me hicieron sentir seguro y fuerte para vencer en las cuatro millas que corrí con ellas y con las que me identifica perfectamente.

Era realmente impactante observar las caras de asombro que expresaban las personas cuando me veían con ellas denotando sorpresa y atención. Recuerdo perfectamente cómo Pepe Brotons, uno de los mejores speakers y organizadores de la zona, en la última milla que participé gritaba por megafonía: ¡Ahí viene el chico de las zapatillas de dos colores imponiéndose en meta...

Un nuevo amor

Han pasado algunos años desde que las Jasari volaron sobre el asfalto por última vez como Killer Miler y como Invictus, de hecho aún lo siguen siendo y hay momentos en los que me entran unas ganas irrefrenables de pensar y querer que vuelvan a tocar el asfalto.

Unas dignas sucesoras de las Jasari que a día de hoy me tienen cautivado son las Nike Zoom Streak LT 3. Su versión en 2 colores especial Olimpiadas 2016 fue todo un acierto. Un modelo que me ayuda a darlo todo en pista,  y  con las que disfruto a cada paso.

Ahora que termino el escrito me viene a la cabeza que nunca me he planteado cuál es el significado real de la palabra  Jasari, suena como un nombre propio, una tribu keniana o una zona geográfica. No he investigado cuál es su significado real pero acabo de determinar que para mí Jasari significa una gran real, preciosa y sincera historia de amor en la que predominan la ilusión, la lucha, la admiración, la pasión, la entrega y la admiración... Si tuviera un hijo y fuese decisión mía encontrar un nombre, Jasari probablemente sería uno de los nombres que valoraría entre otros más.

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