Crónica Media Maratón Elche 2017. Espíritu Urban #NuncaCorresSolo

Ya han pasado dos días, aún no me lo creo. Llegó el día, 2 de abril, para muchos un domingo más, para otros un gran día por cumplir un sueño más, la Media Maratón de Elche. Me levanté a las 7 de la mañana, había que desayunar bien para no perder fuerzas durante la carrera.

Entró mi hermano a la cocina (Lorenzo Bernabeu Martínez), nos miramos y sabíamos que iba a ser un gran día, esa sonrisa de nervios, esos ojos llenos de ilusión. A las 9, Juana Caballero estaba tocando el timbre, tan puntual como siempre, “ya bajamos”, aunque aún nos queden cinco minutos.

Fuimos andando, mi madre, mi hermano y mi cuñi, hacía el centro, disfrutando de la avenida de la libertad andando, creo que hacía tiempo que no iba por la avenida andando, últimamente suele ser corriendo siempre.

En cuanto pudimos ver la fuente roja del parque de los patos, vimos que todos nuestros compañeros o nuestra familia, porque la palabra compañeros se queda pequeña, estaban puestos para “la foto”. Corrimos nuestros primeros metros, los primeros del día y como pudimos, nos colamos para la foto, entre risas, pues sabíamos que algunos estarían hartos de hacerse la 7ª foto ya de grupo jajajajajaja.

Pero no fuimos los últimos. Aparecieron más y más Urbans, hasta tenernos a todos en una foto. Termina la foto y toca el momento más esperado, la avalancha de abrazos pre-carrera, esos abrazos que te dan la energía extra que necesitas y el beso en la frente del Míster (Pedro Antonio Esteso Herrera) que es un cúmulo de: “lo has conseguido, ánimo, corre pero con cabeza, no te rindas, has luchado, has trabajado duro, lo vas a conseguir y lo sé”.

Has luchado y trabajado duro; lo vas a conseguir, y lo sé #NuncaCorresSolo #Siéntela - Compártelo

Calentamiento, todo el grupo junto haciendo el calentamiento, “los urbans” nos llamaban. Quedan 10 minutos para las 10, nervios, nervios y más nervios, hay que ponerse ya! Queda nada. Vimos a Carmen Ferrández Brú y Carmina Machado. Nos abrazaron y nos sentimos tan arropadas que sabíamos que ya podíamos con todo, “vosotras podéis” con una sonrisa de oreja a oreja.

Nos metimos en un cajón, no recuerdo, creo que verde, verde esperanza, no sabía ni dónde estaba, mil emociones, sentimientos y recuerdos pasaban por mi cabeza. Mi hermano estaba con nosotras (Juana y yo), nos cogió y nos transmitió toda su fuerza con sus manos.

De repente, alguien me coge la mano fuerte, sin mirar, solo cogiéndome la mano, transmitiéndome que lo habíamos conseguido, antes de empezar la carrera, ya habíamos conseguido nuestro sueño, poder llegar a hacerla. Esa mano era de Juana Caballero, mi compañera de fatigas, empezamos a entrenar juntas e íbamos a hacer la carrera juntas, hasta que pudiéramos.

Ya habíamos conseguido nuestro sueño: poder llegar a hacer la carrera #NuncaCorresSolo #Siéntela - Compártelo

Le apreté más fuerte la mano, diciéndole “vamos, podemos”. Llegaron las 10, sonó la canción y sin darnos cuenta había empezado, ya estábamos corriendo la Media Maratón de Elche. El corazón iba a mil, ningún pulsómetro podría haber medido el ritmo en aquel momento.

Miles de personas a nuestro alrededor, todas juntas por cumplir un sueño, hacer la Media Maratón de Elche. El primer km se pasó sin darnos cuenta. Lorenzo iba todo el tiempo diciendo “bajad el ritmo”; nos llevaba perfectas, ni un segundo más, ni un segundo menos.

Tomamos la avenida de la Libertad, camino de Altabix. La gente animaba ya, diciendo que quedaba nada, cuando solo llevábamos 2 km, pero después de 1 año preparándote, 19 km no son nada. Vi a mi madre y de la emoción solté un “Adiós mamá” levantando el brazo y agitándolo como si no la hubiera visto nunca. Lo cual provocó una risa conjunta entre las chicas urbans que acababan de llegar y decían que se unían al bus de Loren!

Pero ellas tiraron más y terminaron perdiéndose entre la gente. Escuchamos “Lorenzooooo, ¿qué haces aquí?” Me giré y era Raúl Lizán. Ya eramos 4 ubans corriendo a la par. Un microbús muy lleno de ilusión.

Seguimos corriendo, con el “bajad el ritmo”, en todo momento preguntándonos cómo íbamos y animándonos. Llegó el km 8 y una bici estaba esperándonos, eraPablo AO. La alegría fue tanta que noté agotamiento de la ilusión que me hizo por un instante, pero tenía que seguir.

Volvimos a ver a mis padres, creo que ellos hicieron más kilómetros que nosotros, cuando menos lo esperabas estaban ahí, gritando tu nombre y animándote dejándose la voz con una sonrisa de oreja a oreja. Tocaba uno de los tramos más difíciles, la subida hasta el puente Bimilenari, pero ahora éramos 5 (Lorenzo, Juana, Raul, Pablo AO y yo).

Parece que no, pero que sepáis que desde la rotonda de la UMH hasta la rotonda del puente, hay una pequeña o gran cuesta, según como lo veas. Llegó el segundo avituallamiento (un inciso: agradecer todos los ánimos de los colaboradores, el empeño que dejaron en esa carrera y lo serviciales que fueron en todo momento, GRACIAS).

El agua ya no era para beber, era para echárnosla por encima. Pablo guardaba el agua que sobraba para ir bebiendo poco a poco, diciendo a cada momento “Melu te veo súper bien” “¿Queréis agua?” “Vais a buen ritmo”, seguro que él estaría aburrido de ir al ritmo que íbamos subido en su bici, con lo que le gusta hacer el cabra, pero aguantó como un campeón casi toda la carrera.

Llegamos a la avenida de Novelda, tocaba bajar, pero no el ritmo. Creo que todos notamos un subidón en el cuerpo y ahí empezó realmente la carrera. Juana siguió y la perdimos entre la multitud, yo me guié por cómo estaba y apreté.

Sola ante el peligro

Íbamos viendo los carteles de los kilómetros pasar, 11, 12, 13, ya ni me daba cuenta de los carteles. Avenida Pedro Juan Perpiñán, entre el 15 y el 16, el camino se estrechó y Pablo AO tiró para adelante. Ya no podíamos ir juntos. Estaba sola, se notó, miraba a la gente que corría a mi alrededor e intentaba buscar consuelo en sus miradas, pero no era lo mismo.

Crucé el puente y ahí estaba otra vez Pablo, esperándome para seguir conmigo a mi lado. Entonces vi a una chica vestida de negro con la camiseta de Urban. Era Lau Rodes, tal y como me había prometido, empezó a correr conmigo. Ya éramos 3.

Me sentía como si tuviera dos guardaespaldas. Más bien, eran guardapiernas, porque tiraban de mí. Unos metros más adelante, vi a Jahannis Hernandez y Marta Plaza, me alegré de verlas, pero no me gustó cuando Marta se paró. Como pude, dije: “Marta no te pares ahora, ahora no te pares”.

Campeonas somos todas, por seguir corriendo

Seguimos corriendo, y Jaha nos decía que eramos unas campeonas, pero las campeonas éramos todas por  seguir corriendo.

Es cierto lo que decían, el peor tramo es desde el matadero hasta el centro. Pero Lau Rodes y Pablo AO solo decían que quedaba nada, que llevaba buen ritmo y que disfrutara. Habíamos vuelto a unos meses atrás, al Racó de la Morera, donde también fuimos nosotros tres, se va a convertir en costumbre a este paso.

Llegamos al km 18, Lau Rodes me dice que va a ir con Raúl Lizán, sabía que iba a ser duro que se fuera, solté una frase de egoísmo puro y duro y le dije, por favor Laura no me dejes ahora, sabía que si se iba, el ritmo bajaría, pero por otro lado, sabía que Raúl lo necesitaba, Lau se fue y volvimos a ser dos, Pablo AO y yo, aún seguía diciéndome “Melu te veo muy bien, llevas muy buen ritmo” seguro que iría a ritmo caragol, pero los ánimos no cesaban.

Lo has conseguido… ya no queda nada

La gente decía: “lo has conseguido, no te queda nada”, quedaban 2 km… menos que un calentamiento de martes o jueves con el grupo Urban. Pero esos 2 km se hicieron largos… saqué fuerzas no sé de dónde y apreté más, solo quería llegar.

Cruzamos el puente de la virgen. A lo lejos vi a Mercedes Bonet Ruiz. Qué alegría encontrarte con gente que conoces. Se giró y no me reconoció, como pude dije “Mercedes soy Mel” y la alegría nos invadió, me cogió de la mano y corrimos juntas, sabíamos que ya quedaba nada.

En la acera de al lado escucho “Te queda nada Melu” volvía a ser él, se había filtrado por una calle y seguía a mi lado dándome ánimos, hasta que ya tuvimos que girar dirección Ayuntamiento (Gracias Pablo AO por haberme acompañado en esta carrera tan importante para mí, lo sabías y fuiste participe de esta en todo momento, sin dejar de animarme y apoyándome en todo momento, gracias).

Seguíamos corriendo, llegamos al Ayuntamiento. Vi a Joan Motos y a Mari Ángeles, le dimos los ánimos que necesitaban y seguimos. Glorieta. ya quedaba nada. Giré y ya podía imaginármela sin verla, la meta estaba ahí.

Cuando tienes la meta delante, no puedes parar de sonreír

Empecé a sonreír, doliéndome más las comisuras de los labios que las piernas. Un hombre, dejándose la voz, dijo: “mírala como se ríe, sabe que lo ha conseguido, que tiene ahí la meta, sigue sonriendo chiquita”.

No podía parar de sonreír, entonces la vi, vi la meta a lo lejos, casi en ella, estaban otra vez mis padres (os había dicho que hicieron más kilómetros que nosotros). Corrí como pude y cuando empecé a pasar los arcos, sentí una inmensa aglomeración de sentimientos en mi cuerpo. La entrada a meta no fue como me hubiera gustado, con los brazos en alto, gritando, saltando, no.

Me paré enfrente de la meta y, con miedo, la crucé, andando, mirando el tiempo que había hecho (oficialmente 02:06:01, supongo que el segundo será cuando me quedé embobada mirando el crono jajajajaja). No entendía lo que acababa de hacer.

Acababa de terminar mi primera media maratón. Creo que entré en shock, mirando al suelo, sin moverme, pero en cuanto levanté la cabeza vi a Mari Aza Guijosa y la abracé, entonces entendí que lo había conseguido, que había terminado, que todo el sufrimiento, esfuerzo, había valido la pena.

A pocos pasos estaba parte de mi segunda familia, fui a abrazar a Pedro Antonio Esteso Herrera, en ese abrazo le transmití todo lo que había sentido durante la carrera, no tuve que decir nada más, creo que lo entendió todo. A su lado, Juan Carlos Esteso Herrer,a donde ha compartido muchos de nuestros sufrimientos en los entrenos.

En ese día tan importante estaba ahí, presente para apoyarnos y darnos su cariño y sus abrazos que te devuelven la energía que has perdido durante la carrera. Me giré y ahí estaba, Juana Caballero, me abracé a ella y no podía despegarme; solo le decía, “lo hemos conseguido, lo hemos conseguido”.

Agradecimientos

Ella y yo empezamos corriendo en el río. Urban Running Elche fue una de nuestras mejores decisiones. Unirnos a esa familia de la que tanto nos hablaba Lorenzo. Solo mira un año atrás, pequeña, cuando corríamos 20 minutos y terminábamos que nos moríamos, y míranos ahora, hemos conseguido uno de nuestros sueños, hemos hecho una media maratón.

Todo esto se debe, por supuesto, a nuestro míster, Pedro Antonio Esteso Herrera, quien siempre ha sacado lo mejor de nosotros en cada entrenamiento. Que nos ha preparado como si no hubiese un mañana, y que siempre ha estado ahí, en los buenos y malos momentos, gracias míster!

Cómo no, agradecer a mi hermano Lorenzo la gran labor que hizo el domingo, conteniéndose sus ganas de correr, para poder llevarnos a nosotros. Eso es más grande que hacer un buen tiempo en una carrera así, gracias tete, gracias por estar ahí en todo momento.

Por último decir, que pude subir al podium por ser chicas veloces, por eso está Laura Irina Lara Sánchez, Juana y yo estamos para acompañarla, para que no se sintiera sola.
Agradeced también a los fotógrafos que nos han sacado fotos durante la carrera y aguantaron el calor de ese día, entre ellos compañeros Urbans y fotógrafos profesionales (Portuelche y Moreau photography). Seguramente me habré dejado a mil personas, pido disculpas de antemano, pero si sois una de esas, gracias por hacer de ese día uno de los mejores días de mi vida.
No muchos habrán llegado hasta el final de estas palabras, pero necesitaba expresar mis sentimientos en ese día, que para mí ha marcado un antes y un después. Ahora a plantearse nuevos retos y a conseguirlos, porque si quieres, puedes. Y, ademas, un Urban Nunca Corre Solo.

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