Correr un maratón es una locura

Fecha: 09/04/2019 16:44:37
Categorías: Comunidad Urban

¿Qué necesidad hay de correr 42.195 metros y sufrir durante 3, 4 o 5 horas?

¿A quién en su sano juicio se le ocurre estar preparando una prueba durante 4 meses para disfrutarla solo una semana?

Da igual la respuesta, digas lo que digas, no tiene sentido, nadie te puede entender.

Solo entiende a un maratoniano quien ha visto sus ojos al acabar esa prueba

Quien ve esa mirada no se explica como puede caber tanta satisfacción y se pregunta el porqué.

La familia que lo ha acompañado permitiéndole su locura siente un orgullo inmenso; con el mismo esfuerzo y menor recompensa, e incluso hay compañeros que quieren tener ese brillo en sus ojos.

Un maratón es una guerra, en la que das el 80% en los primeros 10.000 metros, el 100% en los siguientes 20.000 y el 140% en los últimos 12.195.

Una guerra en la que los diez segundos que pierdes en un kilómetro ya no los vuelves a recuperar, una guerra en la que debes saber muy bien lo que quieres ganar, porque a la mínima lo puedes perder todo. Una guerra a la que vas tú solo entre la multitud.

Da igual un maratón en Valencia, con 17.000 gladiadores que en Murcia, con 3.000.  Da igual querer hacerla tú solo, con algún compañero, o en grupo. Un día le dije a un amigo mucho más experimentado que yo antes de una prueba ¨suerte¨, y me respondió ¨no, justicia¨.

Tiene razón, la suerte está bien para que no pase ningún imprevisto, pero esta carrera es justa, te dará lo que tú hayas luchado por ella.

[tuit]Un maratón es una guerra a la que vas tú solo entre la multitud #BeUrbanRunning[/tuit]

A esta guerra vas solo, sí, pero tienes tus armas. Preparas tu cuerpo: cómo entrenar, comer, dormir. Preparas tu mente: visualización, objetivo, tensión. Pero hay un arma, quizás la más importante, que no depende de ti, cuando en el kilómetro 32 dices que no puedes más, que no vale la pena seguir sufriendo tanto y que puedes ir un poco más lento te viene a la mente el orgullo.

En esta prueba, orgullo no es sinónimo de egoísmo; porque aquí el maratoniano tira de orgullo para dar el 140% de sí mismo y ofrecérselo a las personas que tanto han sufrido sus entrenos y a quienes le apoyan en la prueba. Porque la mirada de un maratoniano que ha luchado hasta el final por su sueño llena de felicidad a quienes le han mostrado aunque sea un solo gesto de apoyo.

Yo tuve mucha suerte el domingo. Por esas cosas del azar, salí delante de todos (quitando a las máquinas de 3:05). Iba con mi ritmo alegre, sin forzar, porque no llegaba en condiciones y sabía que lo pagaría al final, y no me importaba acabar sufriendo. Pero en el Km. 15,  el abductor me jugó una mala pasada, y tuve que bajar un poco el ritmo.

La cosa fue a peor, y me tocó sufrir hasta el Km.35. A partir de ahí hice casi toda la carrera llorando, porque apenas podía levantar las piernas del suelo, pero ya se habían disipado las dudas: la iba a acabar. Iba a llevarle la medalla a mis niñas, que habían estado todo el fin de semana sin su papi, pero que se iban a sentir orgullosas de él.

Y digo que tuve suerte, porque pude disfrutar de casi todos mis compañeros, de mi gran familia Urban. Primero me adelantó el escuadrón de la muerte, Raúl Correas Luque, Elías Coves Martínez, Rubén Coves Martínez, Óscar Mesa Cuartero, Roberto Mesa, Laura Irina, Lara Sánchez y Juán Antonio Gómez.

Me rodearon para darme ánimos " Fito, Fito, Fito..." Vi cómo se alejaban poco a poco, y se me alegró el alma viendo su paso alegre, y sabiéndoles ya vencedores.

Hasta ahí el cuádriceps aún me respetaba. Me preocupé cuando me alcanzaron Juan Antonio Anton Rizo y Antonio Javier García. Me miraron como incrédulos, no sabían que hacer, se hubieran quedado conmigo para llevarme a meta..., pero qué planta tenían, qué cara de orgullo y seguridad, qué ritmo tan bueno..., yo les decía que se fueran, que hicieran su carrera... y que iban bien (por debajo de las 4 horas).

Con muchas dudas, hicieron caso y hoy son maratonianos sub-4. Después me pilló la jefa, yo ya iba arrastrándome a más de 6 min/Km. y de pronto noté como me cogen la espalda y me impulsan al grito de "no se te ocurra abandonar". Cristina Laosa Díez, que vaya carrerón hizo, intentó transmitirme toda la fuerza que tenía. Muchas gracias Plumi.

Llegó el momento de Joaquin López, "el muelle". Vi la sorpresa en su rostro. Me hizo caso y se alejó de mala gana... retrocedió para ayudarme... le decía que se fuera, y lo hizo. Volvió de nuevo a por mí, y por fin retomó su carrera, para irse con su paso seguro.

Por la tarde aún tenía mal cuerpo y me decía que tenía que haberse quedado. Pero después de 4 meses de preparación.

El día de la prueba te debes a ti mismo y debes hacer tu carrera.

Llegó el turno de Antonio Ruz. Cuando me alcanzó, allá por el 27, estaba echándome Réflex en la maltrecha pierna y se paró a interesarse por mí.  Ya me conoce; cuando le dije que nos veríamos en meta reanudó la marcha.

Y por último, ahí estaba el Míster. Una reverencia a Pedro Antonio Esteso Herrera, estaba esperándome en el Km. 40 para darme el último aliento, ahí es cuando me derrumbé. Le di un abrazo, y le grité llorando "Míster, al abductor desde el 15. Pero soy el tanque, metí la reductora y he llegado a Meta por mis cojones"

Detrás de mí entraron otros tres luchadores que se enfrentaban a esta prueba por primera vez. Tres nuevos maratonianos, mención especial al señor Jose Mas Mas, que tuvo el arrojo de lanzarse a esta aventura a pesar de esa rodilla puñetera que a veces le da sustos.

Rubén Cañí y su compañero de batalla, dos nuevos miembros de esta gran familia que es Urban Runners, que pasaron con nota la prueba, y ya veremos hasta donde son capaces de explotar las grandes cualidades que tienen. Tengo la suerte de haber podido hacer varios maratones.

Algunas veces a tope, otras falto de entrenamiento por culpa del trabajo; y otras en las que se ha removido alguna lesión anterior. Pero he podido terminarlas todas, y en mi cabeza estaba que, estuviera mejor o peor, nadie me vería andar.

Para mí era importante hacerlas corriendo o trotando, dependiendo de las circunstancias.

Pero el sufrimiento es parte de esta maravillosa prueba y siempre quería dar el máximo por ella.

Este fin de semana han pasado dos cosas espectaculares. La primera, haber podido compartir toda esta experiencia con Raúl Correas Luque. Un tipo extraordinario, como persona y como compañero. Y la segunda, ¿ A quién coño se le ocurre estar un domingo a la 1 de la madrugada, capitaneados por el otro miembro del 2x1, Juan Carlos Esteso Herrera, en la pista de atletismo, solo para recibirnos con un aplauso?

Únicamente a un@s compañer@s por los que se merece cualquier tipo de adulación. Gracias.

Por último no tengo más que gratitud, como todos los que hemos disfrutado esta experiencia, por Tóbal Sáez Saavedra. Compañero que ha derrochado mucho tiempo y un gran esfuerzo de forma desinteresada para que todos pudiéramos disfrutar y preocuparnos solo de la carrera, y que la mala suerte ha querido que él no la haya podido disfrutar por una lesión.

Mil gracias amigo.

Añadir un comentario

Iniciar Sesión

¡Producto añadido!

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y tu experiencia de compra.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra política de cookies.