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En verano cambia el gimnasio por la playa

Fecha: 12/08/2015 11:24:22
Categorías: Entrenamiento

La playa es el mejor reclamo anímico para ponernos a hacer deporte. Ni qué decir que supone una alternativa más atractiva que el gimnasio a cubierto. Ya hemos hablado de los riesgos para hacer deporte en verano, los cuales son más que controlables siendo prudentes. Pero la idoneidad de la playa para hacer deportes es indiscutible. La playa es un escenario en el que tradicionalmente hemos hecho todo tipo de deportes y además se avanza en la adecuación de las mismas con espacios adaptados, pistas, parques… aún más.

Libérate del calzado por unos días

Refuerza la planta del pie, fortalece gemelos y sóleos andando por la arena de la playa. Trota con el agua a la altura de los tobillos, prueba a andar un rato con el agua en la cintura, nada intentando vencer el oleaje. Y verás cómo, sin apenas darte cuenta, estarás haciendo un ejercicio natural tan exigente como el del propio gimnasio y mucho más divertido. Jugar al voley playa, a las palas, al bádminton, al futbol playa o jugar al 'frisbee' son las que quizá más conozcamos. Aunque también deberíamos aprovechar a conocer algunas nuevas disciplinas deportivas o actividades que requieren ejercicio físico y que son muy divertidas.

Muchas actividades nuevas se han convertido en deporte

Atrévete con el surf, kite surf o el body boarding (esa tabla de foam con la que juegan los niños). Comienza la mañana con yoga para fortalecer a la vez que te relajas y vuelve a tu juventud haciendo volar cometas… Prueba el sky acuático o cable sky, coge la moto acuática –una actividad exigente a pesar de que vayas sentado y te lleve- o simplemente da una buena vuelta con los patines a pedales… Si lo que quieres es hacer gimnasia de mantenimiento muchas playas ya disponen de pequeños espacios al aire libre con máquinas sencillas para mover tu cuerpo de forma integral. Entrenarse sobre la arena, superficie blanda e inestable, estimula la circulación, y amortigua la pisada. Y de paso ayuda a mejorar nuestra propiocepción, la estabilidad del cuerpo. Si aprovechas la marea baja al inicio o final del día, la playa se convierte en una auténtica pista donde poder correr sobre arena compacta sin riesgos de torceduras.

Relaja los músculos con un baño al final

Por último, no necesitarás llegar a casa para completar tu ejercicio. Finaliza entrando al agua para recuperar tus músculos, el agua te ayudará a ello, y si está fría incluso a tonificarlos. Beurbanrunning

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